SÉ TÚ MI VISIÓN

¿Cual es tu visión? ¿Cómo ves tu vida en los próximos años o meses?

Todos esperamos algo, un ascenso en el trabajo, terminar una licenciatura, pasar el examen de la semana que viene, tal vez una pareja, la “tierra prometida”, pero, ¿Cómo ves tu relación con esa tierra prometida? ¿Cómo visualizas un matrimonio o relación? Si tú no ves nada es muy difícil que llegues a lo que Dios planeó para ti. ¿Qué es lo que estás viendo para tu familia y para tu casa?

 Esto me hace pensar en la historia de Abraham. En el capítulo 15 de Génesis, podemos leer cuando Abraham pasó de dudar a creer. Ya había recibido una promesa de Dios, pero esta promesa se convirtió en algo más que eso; se convirtió en una visión. En este punto, la visión despertó todas las promesas que Dios le había hecho a Abraham.

 “MIRA AL CIELO Y, SI PUEDES, CUENTA LAS ESTRELLAS“. Génesis 15:5 NTV

Dios le dice: “Mira el cielo y cuenta las estrellas”. En capítulos anteriores Abraham recibe la promesa pero, en esta parte del relato, recibe una visión. Por años solamente contaba con esa promesa pero no veía que se cumpliera. Dios consideró necesario añadir a esa promesa una visión. Durante años a pesar de que tenía una promesa lo único que veía era el techo de una carpa, es entonces cuando Dios le dice: “Sal de esa carpa, deja de ver el techo. Mira esta visión de lo que tengo preparado para ti”. Entonces le mostró las estrellas y le pidió que las contara.

Tal vez tú tienes promesas y has estado en etapas o temporadas en las que solo ves el techo de una carpa. Las promesas son grandes pero aún no ves su cumplimiento. No quiero que simplemente te aferres a una promesa, quiero que abraces una visión. Dios sacó a Abraham de su zona pequeña y limitada para mostrarle la magnitud de lo que Él tenía preparado. El Señor le pidió a Abraham involucrarse, pero era imposible contar las estrellas. Dios le dijo: “Lo que tú no puedes hacer, Yo puedo hacerlo”. Hay cosas que tú y yo podemos lograr, pero hay otras que debemos confiar en las manos de Dios, porque, ¿Quién puede hacer todas las cosas? ¡Dios! Quien también quiere que te involucres.

Entiendo que en la vida, muchas personas han tenido sueños grandiosos en algún momento, pero con el tiempo, esas aspiraciones pueden verse opacadas por obstáculos y desafíos del pasado. A veces, la visión que alguna vez consideramos que Dios había trazado para nosotros parece distante o incluso desvanecida. Los tropiezos y las experiencias pasadas pueden hacer que dudemos de ese futuro brillante que una vez imaginamos para nosotros mismos.

De parte de Dios te digo que lo que percibes como un techo es solo un punto de partida. Todo el tiempo Dios te invita a no quedarte estancado en esa limitación autoimpuesta, sino a enfocarte en Su visión. La Biblia nos recuerda que  no caminamos por vista sino que nos movemos por fe y obediencia. Entonces, te pregunto: ¿qué es lo que estás viendo? Debemos alimentar una visión extraordinaria, una que esté en sintonía con el plan que Dios tiene para nosotros. Y ahora, ¿ya estás visualizando tu promesa?

Recuerda esto: la vista se enfoca en los problemas, pero la visión se centra en las promesas de Dios. La mayoría de nosotros tenemos vista, pero ¿cuántos de nosotros tenemos visión? Entre ambas cosas hay una diferencia significativa. El desafío que enfrentamos es transformar nuestra vista en la visión que Dios tiene para nosotros. ¿Estás dispuesto a caminar por fe y visión? Ten presente siempre que el Dios de las promesas es más grande que tus circunstancias y debe ser Jesús Quien ocupe el primer lugar en tu vida, sin importar las circunstancias, Él debe ser tu visión, sin importar lo que ocurra, Jesús, debe reinar tu corazón, ser tu visión por sobre todo.


Comentarios

Entradas populares