Guardar tu corazón importa

¿Cuántas veces hemos escuchado la frase: “Guarda tu corazón para la persona correcta”?

Niégame que en algún momento la has utilizado para recordarselo a alguien o que te la hayan dicho a ti, de mi parte, puedo decirte que mi perspectiva sobre guardar mi corazón cambió cuando entendí que primero lo debo guardar para Dios, desde ese instante tuve un nuevo enfoque para esta frase.

Solo pongámonos a pensar en la manera en que cuidamos nuestro celular, le compramos una y mil fundas para protegerlo y aparte para que se vea bonito y no tenga siempre la misma, pero llega el momento en que se nos cae o lo golpeamos con algo y nos duele en el alma, porque es un objeto muy importante y útil para nosotros, y ni hablemos del tiempo que podemos llegar a invertirle configurandolo o adaptándolo de manera que nos guste y quede bien, con el brillo correcto de la pantalla, los widgets o demás funciones que lo hagan óptimo a nuestras necesidades, instalando aplicaciones que nos acomoden y sirvan, o desinstalando las que no nos sirven; yo te planteo lo siguiente: si de la forma en que cuidas tu celular cuidaras tu corazón ¿Cómo estaría éste?, veámoslo así: ¿Tú corazón tiene funda o qué haces para protegerlo de golpes, caídas, impactos y rayones? ¿Cuánto tiempo le estás invirtiendo para que esté listo y funcione como debe? ¿Qué es lo que estás dejando que entre o esté instalado en tu corazón? ¿Qué necesitas desinstalar, remover o configurar para que éste esté en sus óptimas condiciones?

Y es que guardar significa cuidar, vigilar, estar alerta, preservar una cosa o persona de cualquier daño. Dime, ¿Estás guardando, preservando y cuidando tu corazón? y no solo para esa persona sino, ¿también para Jesús? Porque permaneciendo en Jesús guardas tu corazón.

Guardar nuestro corazón es más que protegerlo de algún daño en específico, guardarlo implica cuidarlo de cosas que puedan contaminarlo, procurar lo bueno y desechar lo malo, pero ¿Por qué tienes que guardarlo para Dios? Porque es de donde proviene  nuestra esencia y con él reflejas quién tú eres, debes aprender a depender de Dios y a cuidar tu corazón porque de él mana la vida (Proverbios 4:23) y si de nuestro corazón mana la vida entonces ¡¿Qué estamos dejando entrar a nuestros corazones?!

Lo que realizamos en nuestro día impacta el cuidado que le damos a nuestro corazón, puedes estar cuidando o descuidando tu corazón con lo que haces día con día, con lo que escuchas, con lo que ves, con lo que hablas, no te voy a mentir, este mundo está tan lleno de maldad que si dejas que te contamine puede provocar que tu corazón se dañe, y el hecho de ser hijos de Dios no nos hace inmunes a ello, nosotros también estamos tan expuestos a ser lastimados y que vulneren nuestros sentimientos, por eso es muy importante saber cuidar nuestro corazón, solo así podrás protegerlo de toda la maldad que existe.

Y no pienses que tus sentimientos y emociones no importan porque Jesús te entiende y el Espíritu Santo los valida y te ayuda a trabajar en ellos porque te conoce y sabe qué hay ahí adentro, tus deseos, anhelos y debilidades, hasta más que tú mismo. Recuerda que solo estando cerca de Dios podrás sanar cada herida (Salmos 147:3) deja que Él se encargue de sanar todo tu dolor y de ahora en adelante guarda tu corazón porque claro que importa y tú le importas a Papá, Él no quiere verte sufrir si no que al contrario Él nos permite disfrutar de todo lo que nos regala, de cada detalle, así que, que desde hoy no solo pienses que tu corazón debes guardarlo para la persona indicada si no que primero para Dios, porque cuando dejas entrar a Dios en tu corazón todo cambia y tu actitud da un giro de 180 grados porque Él viene y comienza a transformar tu corazón quebrantado y te entrega un corazón sano, nuevo, puro y limpio.

No ignores que tu Padre anhela siempre tu corazón y quiere que éste esté sano, ni olvides tampoco que lo que guardas en tu corazón es el reflejo que das porque es de ahí donde proviene todo (S. Lucas 6:45) lo que es bueno o malo, por eso créeme cuando te digo que el cuidado de tu corazón es muy importante porque, si tenemos un corazón contaminado estaremos llenos de ira, miedo, mal carácter y tendemos a herir a las demás personas solo porque el nuestro está lastimado, por el contrario, si tenemos un corazón sano estaremos felices, gozosos, alegres y reflejaremos el amor de Dios. Medita sobre ¿Qué tienes tú en el tuyo? ¿Qué abunda en tu corazón? ¿Amor, compasión, temor a Dios, paciencia, templanza, gozo, bondad, … o algo que te está haciendo daño a ti y a los que te rodean? ¿Qué está desbordando tu corazón? ¿Estás contento con lo que habla tu boca? Hoy examina realmente ¿Cómo está tu interior y si estás dejando que Dios te transforme? Sé intencional y guarda tu corazón buscando agradar a Dios.

Y si quizás te has preguntado ¿Por qué las cosas terrenales no llenan tu corazón? La respuesta es que las cosas terrenales no llenan un corazón que fue hecho para el cielo. Por tanto, ¡Permanece en Jesús! porque quien permanece en Jesús sabe guardar su corazón y se compromete a su vez a guardarlo para la persona correcta.


Comentarios

Entradas populares