¿Amor al servicio?
El servicio es una virtud, un acto de caridad, compasión, compañerismo, benignidad y ayuda.
Si estás sirviendo, ¡Qué privilegio!, ¡Qué gran oportunidad para desbordar amor!, porque recuerda lo más importante en lo que haces es el amor, Colosenses 3:23-24 dice: “Y todo lo que hagáis hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.”
Bien hemos escuchado varias veces que el amor son acciones y no palabras, ello nos deja claro que el servicio es una de las mejores maneras de demostrar nuestro amor a los demás, porque una marca del amor es sin duda que es demostrativo.
También es importante entender que la motivación de servir debe ser el amor que sentimos por Dios, no por alguna recompensa o por sentirnos obligados a cumplirle a una persona, porque el amor real se demuestra sobre todo en el servicio a Dios, a Él no podemos dejarlo fuera de la ecuación, porque es para Él y por Él que principalmente servimos, qué regalo es poder servirle al Padre a Quien amamos, sabiendo que es un tiempo de entrega y pasión. La palabra de Dios nos motiva: “Por lo tanto, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” (1 Corintios 15:58), y es que, solo pongámonos a pensar, ¿Qué ejemplo nos dejó Jesús?
Jesús amaba servir a los demás y demostraba Su amor a través del servicio, con ello nos invita a servir con toda el alma y con toda la mente, es decir que nuestros pensamientos deben ser limpios y puros centrados en nuestro Padre que es Cristo Jesús, el servicio debe nacer de nuestro corazón o en otras palabras ser una actitud propia de nosotros que brota desde el interior.
Tanto amor como servicio van de la mano y el mejor ejemplo lo tenemos en Jesús (Mateo 20:28) Quien marcó la historia de la humanidad con Su sacrificio. Por tanto, que tu reto desde hoy sea servir con la mejor actitud y sin esperar nada a cambio, siendo dirigido por el Espíritu Santo y empleando bien tu tiempo.
Ahora bien, si ya tenemos claro que podemos mostrar amor a la obra de Dios sirviendo, no nos limitemos, Él nos capacita para hacerlo, Él vino para servir a las personas y de igual forma nos da la capacidad para poder hacer lo mismo. Demos lo mejor para Dios, poniendo de nuestra parte y esforzándonos, entregando un desempeño diligente, mostrando fortaleza y resistencia. Pregúntate cada día ¿Estoy sirviendo con amor?
En fin, el servicio es una de las maneras más genuinas de manifestar nuestro amor a Dios, ánimo, busquemos la guía del Espíritu Santo en la Palabra y en oración para poder llegar a alinear nuestros pensamientos, palabras, acciones al corazón de Dios y ser así vasos limpios sirviendo en la obra del Padre, anhelando un día escuchar de Su parte: buen siervo fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré… (Mateo 25:23).
¡Dios te bendiga!

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