¡Ha pasado el tiempo!



Indudablemente nos toca correr el tiempo de la vida y tú y yo no nos escapamos de estar incluidos.

Estoy seguro que la mayoría de los que están leyendo este contenido muchas veces han estado corriendo y hoy están muy desgastados, decepcionados o sin ganas de seguir adelante.

Si tú eres una de las personas que están ya sin fuerzas o cansadas, quiero darte un consejo, ¡Detente!, si, ¡Detente! Analiza en dónde estás en estos momentos, voltea y ve de dónde te ha sacado Dios, en dónde estás ubicado hoy y no hablo de un lugar físico. ¡Toma tu tiempo! y pregúntate: ¿Estoy en donde quiero estar?

Si no estás en donde quisieras, es tiempo de dejar de correr sin rumbo, sin sentido y sin dirección, ¡Retoma el camino! vuelve a darle curso a esta carrera que estás corriendo, recuerda el tiempo no se detiene y jamás regresa, deja ya de desgastarte en vano, haz que las fuerzas que inviertes en lo que haces valgan la pena. Porque en algunos años recordarás estos tiempos y  puedes lamentarte muchísimo, muchísimo por haber perdido el tiempo.

Ahora que eres joven, tienes la fuerza, el tiempo y el coraje de hacer mucho más en esta sociedad, para que cuando hayas terminado tu carrera, los amigos y las generaciones venideras te recuerden como un buen corredor. Hoy haz que el día de mañana te sientas satisfecho y digas: No hubo nada más que hacer, hice todo lo posible por estar hasta acá, hoy lo he logrado.

Recuerda también que todo corredor tiene un coach, y tú no estás solo, ¡Dios es tu coach! Así que recuerda que tienes la carrera ganada.

“Aférrense a la palabra de vida; entonces, el día que Cristo vuelva, me sentiré orgulloso de no haber corrido la carrera en vano y de que mi trabajo no fue inútil.” Filipenses 2:16 NTV.

Por: Josh Ven.


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