El tiempo perfecto
Una de las primeras veces que empecé a conocer a Dios y las formas en que obra en nuestras vidas fue cuando estaba buscando trabajo.
Inicié orando a principios del año 2013 e inclusive varias veces ponía en cada ayuno mi petición para conseguir trabajo, tenía la fe a tope, en mis oraciones decía: "Creo que mañana tendré mi trabajo", me encerraba en mi sala y visualizaba el trabajo que yo quería, cuando finalizaba un mes pensaba: "Tengo fe de que este mes si tendré trabajo", veía que transcurría el tiempo y ya me estaba desesperando, los días pasaban y había transcurrido todo un año entero.
En diciembre ya mi fe no estaba al tope, dudaba en mi corazón y dudaba que tendría un trabajo, me cuestionaba y decía: “¿Estaré orando mal?“, escuchaba a varios de amigos que ya estaban en la universidad y me decían: “Acabo de encontrar trabajo, fue fácil…” De igual manera algunos otros en proceso de búsqueda se tardaban un par de meses pero conseguían trabajo. Me acuerdo que una noche de diciembre oré y empecé a cuestionar a Dios, fue el peor error que cometí, ya no oraba sino que le reclamaba, le decía: “Señor yo te creo... soy tu hijo ¿Por qué no respondes?” con esto no encontraba paz en mi corazón, por ello quiero decirte que si tú estás creyendo en un milagro, por favor, no le reclames a Dios, no dejes de confiar, solo dale gracias por lo que hará y no le cuestiones la situación que estés experimentando, solo espera el tiempo perfecto y descansa en que Dios obrará a tu favor.
Como si nada continuó pasando el tiempo e imagínate, qué difícil, ya llevaba en espera 1 año, sin saber que tenía que esperar otro año entero, fue muy complicado permanecer dando gracias a Dios por algo que aún no tenía.
Al finalizar el año 2014. Una tarde me llamó una hermana diciéndome que sus hijos tenían una docena de tacuches negros, grises, azules, al igual que una docena de corbatas, yo feliz, los acepte, sin saber el plan que Dios tenia con ellos para mi vida. Una semana después, me escribió una compañera de la universidad diciendo que por motivos personales iba a dejar su trabajo y me quería recomendar, yo estaba feliz, pero, al mismo tiempo nervioso porque no creía lo que estaba pasando. Me dio la dirección del lugar y me citó por la tarde, al momento de encontrarla me presentó a la que en ese momento iba a ser mi nueva jefa. La entrevista duró 15 minutos y luego firmé un contrato, por fin ya tenía empleo, al salir de su oficina solo me hizo una recomendación. Me dijo. – “Josué, lo único que necesito es que compre muchos tacuches porque aquí se trabaja con vestimenta formal”. Recordando ese momento, siento un escalofrío porque Dios todo lo tenía planeado. Me había regalado tacuches y corbatas y no había hecho gasto alguno para iniciar a trabajar, regresé a mi casa y no lo podía creer, realmente estaba ocurriendo el milagro que yo le pedí a Dios.
Hoy quiero recordarte que Dios jamás olvida nuestras peticiones y anhelos, Él conoce nuestro corazón, solo se toma Su tiempo y ese tiempo es... EL TIEMPO PERFECTO. “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él, y él lo hará.” Salmo 37:5
Entonces, aunque todavía no tengas lo que le has pedido no será en tu tiempo sino en el tiempo de Él y démosle gracias porque cuando nuestra confianza está en Dios solo queda esperar Su respuesta, oremos: “Señor Jesús, hoy no te quiero pedir nada, Tú conoces mis anhelos y mis deseos y Tu palabra dice que antes que yo hable, Tú ya sabes mi petición, solo te quiero dar gracias porque mi respuesta viene en camino y la respuesta no será en mi tiempo ni cuando yo quiera, sino antes bien que se haga Tu voluntad y cuando me respondas será en el momento perfecto. ¡Amén!”
Por: Josué Itzep.

Comentarios
Publicar un comentario