Mis zapatos color café


Corría el año 2015.

Tiempo en donde mi fe estaba siendo probada porque económicamente no me encontraba muy bien, los zapatos que tenía ya estaban bastante desgastados y se les empezaba a hacer grietas. Yo oraba constantemente para ver un milagro ya que sabía perfectamente que mis padres en ese momento no podían comprarme mis zapatos y me habían enseñado que Dios no me iba a dejar sin provisión, pero, solo lo sabía de teoría y no en la práctica. Me acuerdo que permanecía orando mucho tiempo todos los días pidiéndole a Dios un milagro, pasó el tiempo, específicamente tres meses, y por más que yo quería ver la mano de Dios, lo único que mis ojos veían era como se acrecentaban las grietas en mis zapatos; poco a poco sentía como mi fe se apagaba por lo que llegó un día en donde me tiré a llorar y le dije al Señor con todo mi corazón: “Señor si Tú realmente me estás oyendo, quiero que contestes mi petición, sabes que necesito un par de zapatos pero… siento que un par de zapatos cualquier persona me los puede regalar, quiero que me regales un par de zapatos color café.” y entre otras palabras que le dije al Señor creí de todo corazón, me levanté sin saber el milagro que Dios haría.

Pasó aproximadamente un mes más y mi fe nuevamente se estaba apagando porque para esa ocasión venían a mi mente pensamientos como: –Dios no me escucha, no tengo la suficiente fe, ¿Será Dios mi Padre?– y satanás estaba sembrando en mí la duda y ya no estaba viendo a Dios como lo que es, un PADRE, que siempre está dispuesto a suplir todas nuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria. Fil 4:19 (RVR).

Fue entonces, una mañana que tocaron el timbre de mi casa y para mi sorpresa una hermana de la iglesia llegó a la casa a buscarme a mí; eso me extrañó porque por lo general buscan a mi madre… Esta vez fue diferente, la hermana me dijo: –Quiero orar por usted–. Yo entré contento, aunque un poco impresionado, le dije: –Por supuesto que sí–, me arrodillé y no se me olvida lo que me habló: “Usted le está pidiendo algo en especial a Dios” aun en ese momento no me había asombrado hasta que de su boca salió lo siguiente: “Le pidió a Dios un par de zapatos” luego hubo un silencio como de treinta segundos y complementó diciendo “Un par de zapatos color café” en cuanto ella dijo eso me tiré a llorar como un niño porque en realidad nadie sabía esa petición más que Dios y yo. En verdad Dios me había oído y tenía mi petición en Su corazón, ahí comprendí que a Dios NO se le escapa NADA. Terminamos de orar y la hermana me dijo que siguiera esperando con paciencia porque Dios ya tenía mi respuesta en camino. Sal 40:1 (RVR). Mi fe nuevamente se había fortalecido y en un lapso de dos semanas Dios me regaló mi par de zapatos color café, sin presumir puedo decir que era una marca que jamás creí poder usar porque cuando Dios contesta Él da lo mejor. 

Querido joven y señorita, puede que en estos momentos necesites respuestas, quizá le has orado al Señor y no pareciera que Dios está obrando, pero quiero decirte que Dios viene en el momento exacto, ni antes, ni después, sus tiempos son perfectos. Al igual que yo, probablemente has dudado o satanás te ha sembrado miedo o incertidumbre, pero, déjame recordarte que Dios escucha absolutamente TODO y a veces no nos responde por falta de constancia en nuestra oración o porque aún no estamos listos para recibir lo que hemos pedido. 

Te quiero animar a que confíes en Dios y tengas fe creyendo que tu respuesta viene ya. 

Ahora que ya llegaste hasta este punto, te reto a que te tomes un minuto para orar y le digas a Dios: “Padre, gracias porque nunca me has dejado, gracias porque siempre me escuchas y a pesar de que me ha costado creerte sé que responderás cada una de mis peticiones, prepárame para que cuando tenga lo que te he pedido no me olvide de ti y pueda transmitir la fe a mis hermanos, amigos y vecinos para juntos creer en un Dios que provee, que ama y que le gusta dar lo mejor a Sus hijos” Amén.

Por: Josué Itzep.


Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares