Te volveré a enamorar
Te volveré a enamorar
Te sigo observando y sé que te esfuerzas por llamar mi atención, y a pesar de que pienses que no te escucho y que las cosas a tu alrededor te distraen de mi amor, escucha esto: Te volveré a enamorar…
Estoy convencida de que al leer esta introducción tus pensamientos volaron más rápido que la luz, si esperabas una historia romántica déjame decirte que no se trata de ese tipo de amor, se trata de algo mejor, sí, leíste bien ¡Algo mejor! Pero hagamos una pausa para recalcar lo siguiente, si en el momento de leer tal frase la desestimaste siento afirmar que has tenido esperanzas e intentos donde no obtuviste lo que querías, sin embargo, no está de más recordarte que eso no significa que no lo merezcas o que no vaya a pasar, sé que llegará solo espera pacientemente y lo obtendrás, pues el protagonista de esta historia te viene a recordar que Él sí existe, que a veces trabaja en silencio pero que es el mejor en cuanto a amor se trata, así que, lee detenidamente porque este testimonio habla sobre la relación con nuestro Padre Celestial.
Cuando era niña tenía una relación muy bonita con el Señor, anhelaba cada día experimentarlo y lo veía en las cosas más simples y pequeñas que se me ocurrían, sabía que era Él, pero a medida en que iba creciendo las cosas cambiaron a mi alrededor y también se ponían difíciles con respecto a recursos, problemas en la familia, la comparación de mi vida con la de mis amigos, etc., sumado a esto, un día falleció la persona que figuraba como mi padre, vi como todo en mí se entristeció porque no sabía como seguir, me sentí en una barca sin capitán al ver que en mi familia no estaba más el ánimo y la alegría que teníamos antes, pero llegó el momento en que me armé de valor porque sabía que Dios era mi Padre y que no estábamos solos, que debíamos continuar, y funcionó, por un buen tiempo mi relación espiritual estaba en su punto máximo aunque no duró mucho, pues un solo remo no tiene suficiente potencia para provocar que la barca avance con más prisa. Fue a causa de ello que me desanimé y descuidé mi relación con Dios, me alejé de la iglesia, ya no vivía con la misma ilusión de niña, sino solo veía como pasaban los días sin mayores expectativas o motivaciones para continuar, durante la pandemia tomé la decisión de volver, ante tantos acontecimientos no podía seguir ignorando el llamado de mi Padre, y aquí está lo interesante, volví a buscarlo y no sentía la misma conexión que en ese entonces.
Pero el Señor, que es un Dios misericordioso, estuvo en silencio y durante este proceso de volver a Él se me hizo más difícil acercarme y sentirlo, entonces comprendí que no debía desfallecer sino buscarlo hasta encontrarlo de nuevo, me esforcé para volver a sentir mi primer amor, en oración, asistiendo a la iglesia, leyendo la Biblia, ya que sabía que no lo encontraría si en verdad no tomaba acción y lo buscaba, pero nada extraordinario pasaba, un día estaba en una actividad de jóvenes y al ver que el Espíritu Santo se derramaba sobre otros chicos dije: ‘Bueno, otro día sin escucharte’, y en mi oración solo continué agradeciendo por Su gracia, por Su amor y por todas Sus bendiciones, cuando de repente en la ministración se acercó alguien y me dijo al oído: —Te sigo observando y sé que te esfuerzas por llamar mi atención, y a pesar de que pienses que no te escucho y que las cosas a tu alrededor te distraen de mi amor, escucha esto: Te volveré a enamorar…
El Señor es tan especial, hablará y te sorprenderá en Su tiempo, no ignores Sus palabras de Poder, si estás pasando por momentos de silencio con el Padre, recuerda que Él te está tallando, puliendo y restaurando, ahora, si ya tienes una conexión con Él no la pierdas, es más, trabaja por mantenerla fuerte y por mejorarla para que el Padre se glorifique en tu vida y te haga vivir en plenitud. Estar enamorado claro que es una sensación hermosa, imagínate pues experimentarla con el Padre, con tu Creador, con el Diseñador de los cielos y del mar… Cosas grandes y maravillosas vienen para tu vida, sin duda la mejor relación que debemos mantener y en la que debemos trabajar día con día es la que tenemos con nuestro Padre Celestial, te invito a que anheles conocerlo de esa forma en la que Él quiere conocerte y que lo busques sin cansarte puesto que por su parte Él te dice: “Yo amo a los que me aman y me dejo encontrar por todos los que me buscan” Proverbios 8:17 TLA
En este tiempo mi identidad y propósito están en Él pues es Quien me ha demostrado su inmensurable amor. Y termino con esto ¿Te has preguntado cuál es tu propósito? A veces imagino que es como una búsqueda del tesoro, pues la única manera de descubrirlo es siguiendo el mapa, podrán haber obstáculos pero debemos superarlos y a medida que se avanza estamos más cerca del premio, recuerda, con Dios lo tienes todo, es Padre, Amigo, Maestro, Confidente y Consejero no hay nada mejor fuera de Él. ¿A quién tengo en el cielo? A nadie más que a ti, contigo a mi lado nada me falta en este mundo. Salmo 73:25 TLA


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