Lucha interna
Quiero compartir contigo una experiencia que tuve hace algunos días.
En cierta oportunidad estaba en el trabajo e inicié una conversación con una compañera, durante la plática todo marchaba bien, es más, sentí que podía llevarme bien con ella e incluso formar una "amistad" para ello hubo un momento crucial que cambió el rumbo de nuestra conversación pues me dijo que iba a darme una bofetada, inmediatamente reaccioné sorprendida, vinieron muchos pensamientos a mi mente tales como: "Si vas a darme una bofetada, te la devuelvo", "No voy dejarme"... se me ocurrieron tantas cosas que, sin haberlas expresado, ya había pecado, sin embargo, seguía con luchas internas, en eso el Espíritu Santo habla a mi vida y me dijo: ¿Estás reflejando el amor de Cristo? ¿Así se expresa una hija de Dios?... Esto me confrontó, me sentí reprendida porque el Padre corrige a quién ama, porque mis acciones iban a determinar quién soy y la identidad que tengo en Cristo.
¿Qué quiero dejarte con esto? Estamos expuestos a reaccionar de mil maneras, algunas de ellas sí hacen que reflejemos a Jesús, otras hacen totalmente lo contrario; mi deseo es que a través de esta experiencia que viví tú puedas meditar en tus decisiones, acciones y palabras, cuida de tu testimonio delante de cualquier persona, que cada día tu anhelo sea tener la mente de Cristo y reflejar Su carácter ya que si estudiamos la historia de Jesús veremos como Él sufrió todas nuestras dolencias, siendo Su vida es el mejor modelo a seguir.
Y sí, naturalmente nuestra carne va a reaccionar ante las circunstancias que se nos presenten pero Jesús en Su palabra nos recuerda que no es difícil sobrellevar todo esto cuando hacer lo correcto delante de los ojos Dios es nuestra motivación.
En ese momento, sabía que ya había pecado con mis pensamientos, sin embargo, ejercí el dominio propio porque mis palabras iban a contristar al Espíritu Santo y desobedecer uno de los mandamientos que Jesús no enseña, es por eso que debemos procurar vivir una vida que honre y agrade a nuestro Padre.
«Obedezcan mis mandamientos y aprendan de mí, pues yo soy paciente y humilde de verdad. Conmigo podrán descansar. Lo que yo les impongo no es difícil de cumplir, ni es pesada la carga que les hago llevar.» Mateo 11:29-30 TLA

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