¡Atrévete a creer!


¿Recuerdas cuando eras niño y soñabas con ser astronauta, doctor, aventurero, piloto de carreras, cantante, futbolista, pastor…? Podría seguir con una larga lista de sueños que  teníamos cuando éramos niños, pero te pregunto: Hoy en día ¿Cuál de estos sueños se ha hecho realidad en tu vida? ¡Espera! no venía a desanimarte, solo pregunto si recuerdas a tu niño interior, que soñaba con hacer realidad lo imposible y para quien su único límite era el cielo. Con el paso del tiempo crecemos y dejamos de soñar, vemos nuestro entorno de una manera más fría y gris, pero ¿Por qué nos pasa esto? Llegué a la conclusión de que conforme crecemos vamos adquiriendo más responsabilidades y dejamos de amar nuestros sueños, nos enfocamos en lo que nos dice el mundo: “estudia algo que te de comer” palabras fuertes, palabras que nos hacen renunciar a nuestros sueños y corremos una carrera para obtener un título, un trabajo, una casa, un estatus, y solo corremos y corremos.

Tú y yo hemos escuchado y leído en la Biblia esas maravillosas historias de hombres y mujeres de fe, los cuales fueron usados por Dios de manera extraordinaria y han sido de inspiración para nosotros, sin embargo, sabiendo que Dios puede hacer lo mismo con nosotros dejamos de creer en los milagros y nos afanamos por algo pasajero o material. Este día quiero recordarte que fuiste creado con un propósito extraordinario ¡Vuelve a soñar! ¿Qué te limita? Quizás dirás: no sabes lo dura que ha sido la vida conmigo, el dolor y las heridas que me ha dejado. Dios no menosprecia tu dolor, Él entiende muy bien cada lucha que has librado, por tanto, no menosprecies tus cicatrices pues son tu marca de honor.

Déjame contarte una breve historia: 

Una vez un guerrero indio encontró un huevo de águila y lo puso en un nido de pollos de pradera, el pequeño Águila fue empollado con la cría de pollitos y creció junto a ellos. 

El águila cambiada, creyendo que era un pollo, hizo toda su vida lo que los pollos de pradera hacían: escarbó en el suelo buscando semillas e insectos para comer, cloqueó, cacareó y voló con un breve golpear de alas y agitar de plumas algunos metros en el suelo, después de todo, eso es lo que se espera que hagan los pollos de pradera, planear, no volar largas distancias.

Pasaron los años… El águila cambiada creció y envejeció mucho. Un día, vio a una magnífica ave lejos de él en el cielo sin nubes, suspendida con majestuosidad, llena de gracia sobre las poderosas corrientes de aire, volaba a gran altura con un escaso batir de sus alas doradas. “¡Qué hermosa ave!” dijo el águila cambiada, “Es un águila, el jefe de las aves, pero, no lo sigas pensando, nunca podrías ser como ella” dijo el pollo vecino. Por tanto, el águila cambiada nunca volvió a pensar en ello y murió creyendo que era un pollo de pradera.

Aunque el enemigo intente engañarte diciéndote que eres un pollo de pradera, atrévete a creer que Dios ya tiene cosas inimaginables para ti, que Él ha puesto en ti un gran potencial y anhela que seas Su instrumento, no te vayas de esta vida sin haberle creído a Dios. No solo veas como las águilas vuelan llenas de gracia, no te conformes con ser solo un espectador, Dios tiene un llamado único para ti, despega ¡vuela alto! Dios quiere que vueles suspendido con majestuosidad y lleno de gracia. Claro, si Él es tu guía nunca estarás perdido. 

Atrévete a creer, sin importar por lo que estés pasando, vuelve a soñar y a creer como niño y el dador de sueños te respaldará, así como respaldó a José en la cárcel, así como respaldó a Esther, así como respaldó a Noé, así como usó a un joven pastor de ovejas. Así mismo te usará y te respaldará a ti.

Recuerda que tus pruebas de hoy, mañana serán de inspiración y bendición para más jóvenes. Atrévete a creer, aun no es el final. Aférrate a esta promesa: “Para aquellos que lo aman, Dios ha preparado cosas que nadie jamás pudo ver, ni escuchar ni imaginar.” 1 Corintios 2:9 TLA

No te puedes ir sin ver aquello único y extraordinario que Dios quiere mostrarte, no te puedes ir sin escuchar aquello que Dios quiere decirte, no te puedes ir sin imaginar y plasmar aquello que nunca antes se había visto ¡Atrévete a Creer!

Por: A.C.

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